De la muñeca hinchable a la Real Doll
Por mucho tiempo un término de marineros, era “dama de viaje”, o “dame de voyage” en español y francés respectivamente, denominando a una muñeca femenina hecha de tela cosida y utilizado por los marineros a bordo del barco. Fueron primeramente desarrolladas en su forma moderna en Japón y Alemania durante los finales de la década de 1930 y comienzos de la década de 1940 – en Alemania como parte del proyecto del ejército ‘Model Borghild’, y en Japón para el uso en submarinos navales. En ambos casos, el objetivo debía ser dar alivio sexual a hombres limitados en un ambiente totalmente masculino. La muñeca ‘Bild Lilli’ fue a mediados de los años cincuenta una muñeca alemana que se vendió como un juguete sexual para hombres, y cuyo diseño es reputado por haber inspirado a Ruth Handler para hacer la primera muñeca Barbie.
Hoy en dia se puede adquirir una muñeca de látex con apariencia casi real, eso sí, no es barato. Una nena de estas cuesta más de 4000 €. Los fríos racionalistas podrán sacar cuentas y calcular cuánto tiempo tarda una mujer de verdad en hacerles gastar lo mismo. A lo mejor las Real Dolls se amortizan más rápido de lo que cabría pensar.
Por suerte, en Real Doll se apiadaron de los solitarios en la crisis y empezaron a ofrecer algunas promociones como caras gratis, envíos sin cargo y precios rebajados por tiempo reducido, entre otras facilidades.
Las muñecas realistas tienen nombre y todo. Caras hermosas y diferentes para dejarse seducir, cuatro tonos de piel para elegir, medidas varias para la delantera de acuerdo al gusto y preferencia del consumidor. Una maravilla. Y una de las diferencias fundamentales con sus antecesoras inflables, es que estas chicas son pesadas. Osea, pesan lo que pesa una mujer (sin gordura, por supuesto).
Para muchos bien vale la inversión: “Mi muñeca es absolutamente hermosa, su cuerpo es extraordinario más allá de las palabras”, comentó un cliente satisfecho. Otro admiró el parecido que tienen las muñecas con una mujer de carne y hueso: “No las veo como un reemplazo de una mujer real, ¡pero sí
llegan a verse y sentirse muy parecido a la cosa real! El nivel de detalle es excepcional hasta los dedos de los pies”.
Mujeres sin compañero, no quiero saber lo que están pensando. Pero sí, hay hiperrealismo para ellas también: hay tres apuestos modelos masculinos. También hay un torso sin cabeza pero que trae lo más importante. Y un ofertón: el pene más realista del mercado por solo cien euros.
Da la sensación de que el dinero no puede comprar la felicidad, pero sí cosas de plástico





muy parecidas.



